Mons. Zanchetta cuestionado por desmanejos financieros y Abuso Sexual refugiado en el Vaticano.

Por controvertidos usos de Fondos y Abusos Sexuales en las Diósesis de Quilmes y Orán.


Mons. Zanchetta, en su paso por la Diócesis de Quilmes, había cosechado "numerosas denuncias en materia de malos manejos económicos, algo que se habría repetido en la demarcación eclesiástica que guió desde julio de 2013 en el norte de Argentina", este obispo es un especialista en triangulación de fondos y quebrar las cajas de la Iglesia.


Sobre los cuatro años de Zanchetta en la sede episcopal de Orán, lograba con "sus vínculos con miembros del poder político y económico" le permitieron "recibir asistencia y fondos", dado que "invocaba ser pastor de una "diócesis necesitada', pero "algunos de los pedidos tenían poco que ver con actividades religiosas".


Una publicación que fundó el presbítero Guillermo Marcó con la ayuda de Sergio Rubín, editor de Religión del diario Clarín, sugirió que "Zanchetta fue obligado a renunciar por manejos inadecuados". En la misma línea, Infobae tituló: "Se lo apunta por desmanejos financieros".


¿Qué hay de concreto?


Poco después de la designación de Zachetta como obispo de Orán, en 2013, se colgó en la página de internet Change.org una petición pública urgiendo al Papa a revisar el nombramiento. La firmaron Santiago Spadafora, médico personal y estrecho colaborador del fallecido obispo Jorge Novak, y otro centenar de laicos y docentes de los colegios religiosos que Zanchetta había administrado hasta junio de 2013 como vicario de Asuntos Económicos y apoderado general de la Diócesis de Quilmes.


Hasta 2010, cuando fue despedido bajo circunstancias que aún debe esclarecer la Justicia, Spadafora había ocupado por 27 años la función de representante legal del Instituto Manuel Belgrano de Berazategui, uno de los establecimientos educativos que dependen del Obispado de Quilmes.


"Zanchetta empezó a perseguirme en 2009, promovió mi despido y me hizo una falsa denuncia, solo porque me opuse a una serie de lamentables decisiones tomadas y transmitidas por escrito", afirmó Spadafora, quien ya había elevado las constancias del caso en 2011 al entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, pero hizo oídos sordos.


La petición llegó dos años después al Vaticano, con la adhesión de un importante número de laicos y docentes en los que el ex vicario de Asuntos Económicos de la Diócesis de Quilmes no parece haber dejado las mejores impresiones.


Consultado, Spadafora afirmó que Zanchetta no le perdonó que se opusiera a "la indicación de derivar coercitivamente fondos de la escuela, subvencionada en un 100% por el Estado provincial (de Buenos Aires), para el sostén de actividades diocesanas y pastorales cotidianas".


"Su represalia también se debió a mi rechazo a las instrucciones de no pagar el servicio de agua corriente a la Municipalidad de Berazategui, como lo hacían otros establecimientos educativos, y de seguir en las escuelas diocesanas un procedimiento coercitivo para la cobranza de aranceles a los alumnos morosos, y discriminatorio para la inscripción (matriculación) de dichos alumnos, a través de la confección de listas negras". La causa que le inició Zanchetta a Spadafora en 2010, por supuestos desmanejos administrativos, tiene constancias escritas de esas y otras controvertidas medidas diocesanas.


A pedido del juez de garantías de Berazategui, Damián Véndola, la fiscal María Attarián Mena acaba de disponer en la causa una serie de testimoniales que inquietan al clero.


La larga lista de testigos que solicitó Spadafora y aprobó la fiscal Attarían Mena, el 1 de agosto del 2017, incluye al actual obispo de Quilmes, Carlos José Tissera; a su antecesor, Luis Teodorico Stockler; al vicario general, Carlos Alberto Abad; al contador de esa diócesis, Luis Adolfo Albertón, y a varios sacerdotes y laicos que guardaron incómodos secretos.


Sus cuestionamientos se filtraron hasta ahora discretamente en los portales religiosos y otros medios que aludieron a los supuestos "desmanejos económicos" del ex obispo de Orán sin entrar en detalles.


Ahora, bajo la obligación de testificar con la verdad y bajo apercibimiento de afrontar causas por falso testimonio, prelados, sacerdotes y laicos deberán comparecer sin velos ante un estrado judicial.


Pude acceder a copias de la candente causa que, en poco tiempo, será ventilada en un juicio oral y público.


Según sus colaboradores, cayó en una crisis depresiva?


En la carta que dirigió a la comunidad diocesana de Orán el pasado 29 de julio 2017, el ex obispo Zanchetta comunicó que dejaba la sede episcopal por “un problema de salud” cuya recuperación consideraba “imposible de seguir en la provincia de Salta”. Desde entonces está recluido en Corrientes hasta que el Papa Francisco lo mando a llamar para que ocupara un cargo como asesor en APSA, la Administradora Patrimonial de la Santa Sede, justo para protegerlo de las denuncias que también recibió de abusos sexuales en el seminario de Orán. Pero Francisco sabia todo esto, por eso lo llevo a vivir a Santa Marta para protegerlo nuevamente y ayudarlo a lavar el dinero de personas poderosas.  


Se sabe, por fuentes bien informadas, que en los últimos meses el estado de salud de Zanchetta había presentado “algunos síntomas que requirieron estudios, pero nada que hiciera suponer la decisión de viajar a Roma para presentar ante el papa Francisco la renuncia como obispo Orán”.


Una religiosa oranense, que prefirió reservar su identidad, advirtió que el contrabando, la trata de personas, el lavado de activos y el narcotráfico desplazaron a la producción y el comercio lícito del centro de la actividad económica del norte y sumieron a Orán, Tartagal, Rivadavia, Iruya y Santa Victoria -los municipios abarcados por la diócesis fronteriza- en una profunda crisis social, también comento que Zachetta tenia vínculos con miembros del cartel de drogas Primer Comando de la Capital (PCC) de Bolivia.


Mons. Zanchetta, nacio el 28/02/1964, y su ordenación sacerdotal fue el 13/12/1991, para luego de varios destinos el Papa Francisco al poco de asumir lo consagro obispo el 31/08/2013, haciendo oídos sordos a las denuncias de muchos laicos, sacerdotes y un informe mio por una investigación canónica por abusos sexuales y pedofilia.


Datos de ese informe en la parte psicológica decía que "Zanchetta era muy poco accesible, tenía una cuota de soberbia y disfrutaba del poder que le daba el cargo" , su personalidad tan rígida, alejó de sus parroquias a curas jóvenes, de gran carisma, como el padre Darío Billordo, David Pintos y Rubén Gutiérrez, un cura muy querido por el Papa Francisco. Quizás por temor a que opacaran su autoridad, a ninguno le permitía hablar con libertad con la prensa, para contar la realidad que vivían las comunidades más olvidadas de Orán, San Martín y Rivadavia.


Otro alejamiento lamentado fue el del misionero José Auletta, quien dejó huellas imborrables y penas por su sentida ausencia en barrios carenciados y comunidades originarias del norte.



El religioso de la orden Madre de la Consolata se desempeñó desde diciembre de 2015 hasta los primeros meses de 2017 en la parroquia San Ramón Nonato, de Tartagal, donde desplegó un notable trabajo social. Una mañana la feligresía de la ciudad cabecera del departamento San Martín despertó con su sorpresivo traslado a Buenos Aires y desde entonces no encontró respuestas ni consuelo a semejante pérdida.


El Padre Auletta junto a otros sacerdotes, como el párroco Luis Manco, habían impulsado proyectos que dotaron a barrios humildes y asentamientos aborígenes de agua potable, cloacas y otros servicios esenciales, con donaciones gestionadas ante fundaciones europeas. También había desplegado una comprometida labor de contención de niños y jóvenes de las barriadas más conflictivas de Tartagal. Por eso, aquella feligresía que acompañaba las iniciativas con fervor, nunca terminó de entender la decisión de sus superiores.


"El padre Auletta era una piedra en el zapato de muchos políticos que seguramente influenciaron su inexplicable traslado a Buenos Aires".


Como delegado para la Cuestión Aborigen del Noroeste Argentino y miembro del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), Auletta defendía a capa y espada a las comunidades originarias del norte de Salta y Jujuy, su derecho a la tierra, al agua potable y la educación. Su traslado a Buenos Aires no tuvo argumento alguno que lo justifique.


Desde su exilio, en el barrio porteño de Flores, prometió "hacer lo posible para seguir brindando servicios para la causa indígena".


Su último gran aporte en Tartagal fue un proyecto de agua que encaró en la comunidad wichi de Kilómetro 6 junto al cacique Juan de Dios López.


Félix Calderón, dirigente guaraní de la comunidad 9 de Julio, de 70 años, aún recuerda a Auletta como "una bendición para los barrios más pobres". Aseguró: "Nunca nadie se ocupó tanto de nosotros". Y soltó una pregunta atragantada: "¿Por qué se lo llevaron en tan poco tiempo?".


Ante los cuestionamientos que desataron los traslados de Auletta y otros curas misioneros, Zanchetta respondió que "muchos quieren responsabilizar al obispo, pero eso es injusto".


La explicación episcopal fue que el padre Mauricio Guevara, provincial de la orden de la Consolata, dispuso los cambios porque se fundó una nueva comunidad en Yuto (Jujuy) hacia donde se necesitaba desplazar a algunos misioneros como Manolo García, Antonio Merigo y propio Auletta. El trasladado de este último sacerdote a Buenos Aires, con el mismo cargo, no dejó dudas de la grieta eclesiástica.


El mismo impacto tuvo en la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de Luján, de Salvador Mazza, el traslado del cura Merigo a otro destino fuera de la Diócesis de Orán. En una palabra los borraron a todos los sacerdotes que no le convenían a Mons. Zanchetta.


En mayo de 2014, el entonces obispo de Orán Zanchetta fue noticia por negarse a un control antidroga de rutina en el cruce de las rutas nacionales 34 y 81. Gendarmes afirmaron que el prelado "abusó de su investidura", y amenazó a los oficiales con denunciarlos ante sus superiores.


Zanchetta fue nombrado por Francisco en la "inmobiliaria" del Vaticano


El papa Francisco designó al obispo emérito de Orán Gustavo Zanchetta el 19 de diciembre de 2017 como "asesor" de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), conocida como la "inmobiliaria" que gestiona más de 5.050 propiedades del Vaticano en Roma, que se alquilan a sacerdotes y laicos.

Monseñor Zanchetta, de 55 años, al renunciar a la diócesis salteña de Orán de manera misteriosa ya que de un día al otro se fue, no regresó.


Su nuevo cargo de "asesor" no existía hasta ahora en la estructura de la oficina de APSA y la designación de Zanchetta fue vista en la Santa Sede como una iniciativa de Francisco para ayudarlo a lavar el dinero de la clase política de Argentina y los gobiernos populistas, según fuentes vaticanas que me confiaron.


El APSA, con un patrimonio valuado en mas de 2.700 millones de euros según el último balance vaticano, está presidida actualmente por Mons. Galatino, hombre de confianza también de Francisco.


Entre otras actividades, el APSA tiene la gestión de cerca de 5.050 propiedades del Vaticano la administración de los ingresos del Museo del Vaticano y otros ingresos del Turismos, como las santerias etc.

En Salta poco a poco se dejó de hablar de Zanchetta, hasta ahora. Apenas renunció, Bergoglio le pidió a Stanovnik que tomara las riendas administrativas de la Arquidiócesis hasta que consiguiera un reemplazante y lavar las maniobras que Zanchetta habia dejado. Finalmente en abril del 2018 nombró como nuevo obispo oranense al franciscano Luis Antonio Scozzina y todo pareció volver a la “normalidad” hasta ayer.


Según la información difundida este viernes, los verdaderos motivos que llevaron al alejamiento de Zanchetta fueron otros. Por un lado se afirma que, en lugar de renunciar, “fue destituido por el papa Francisco” al recibir presiones que todo fue motivado por “denuncias que provinieron del mismo clero que lo acusó de diferentes tipos de abuso, entre ellos de abuso sexual dentro del seminario fundado por él mismo y que dejará de funcionar este año” todo se lava.


Por otro lado, a partir de este giro en el caso la atención se centraría en “los traslados de los sacerdotes que denunciaron a Zanchetta, e incluso la remoción del nuncio Emil Paul Tscherrig, quien elevó las denuncias” al Vaticano el año pasado, todo lo cual sería parte de una dura interna en la Curia, que involucra directamente al arzobispo de Salta Mario Cargnello y al mismo Francisco.


Traslados y traslados


A fines de julio de 2013, días después de que Francisco designara a Zanchetta obispo de Orán, en un artículo de Horacio Verbitsky se difundió una serie de durísimos testimonios contra el sacerdote en relación a su paso por el Obispado de Quilmes.


“Este no es un pastor con olor a oveja sino a lobo”, “el tipo es un hijo de puta y un degenerado, lamentablemente no puedo denunciarlo” y “hubo abusos en el seminario, de alguna manera él era el jefe y sometía a algunos chicos”; fueron parte de los testimonios de seminaristas, curas y laicos recogidos en aquella nota de Verbitsky. Uno de ellos suplicaba, incluso, que fuera una broma “el nombramiento de Zanchetta como obispo de Orán”.


Zanchetta fue acusado, entre otras cosas, de echar empleados de un colegio de Quilmes por ser homosexuales, de ofrecerle a una persona un trabajo en un colegio de Florencio Varela “a cambio de algún servicio” y de abusar de seminaristas que estaban bajo su mando. Y además de esos abusos de poder y sexuales, fue acusado de protagonizar varios “desmanejos económicos”. Tan expuesto quedó que varios laicos y religiosos se opusieron a su designación como obispo de Orán y hasta juntaron firmas para evitarlo pero Francisco hizo nuevamente oídos sordos.


Gracias Imagen Mariana Nedelcu


Visto en retrospectiva podría decirse que, más que un nombramiento, aquella partida de Zanchetta desde el conurbano bonaerense al norte salteño fue uno de los típicos “traslados” que ejecuta el Vaticano para alejar a sus subordinados de la feligresía inquieta cuando surgen denuncias de abusos y otras tropelías. Y que la renuncia al Obispado de Orán, camuflada de problemas de salud, no fue otra cosa que un nuevo “traslado” para alejar al protegido de Francisco de sus nuevos denunciantes.


La noticia de estas horas agrega que, después de la partida de Zanchetta al Vaticano, la jerarquía católica ejecutó otros “traslados”, esta vez de tres sacerdotes salteños que denunciaron al obispo por nuevos abusos.


Según el informe interno del Vaticano, “las remociones de los curas denunciantes son inesperadas para la comunidad de Orán. Algunos de ellos incluso tienen más de diez años frente a sus parroquias. Detrás de estos movimientos se interpreta que luego de la remoción, alguien ‘cercano al Papa’ habría intercedido por Zanchetta, por lo que los denunciantes ahora sufren el peso de su acusación”, por eso es importante desntro de la Iglesia denunciar estos manejos corruptos.


Francisco sabe todo


Según informes internos, el arzobispo de la capital provincial Mario Cargnello acompañó el año pasado las denuncias de los tres curas contra Zanchetta. Pero además aseguran que los seminaristas abusados por el ex obispo de Orán serían “diez” en total. Tan pesada es la carga que desataron las denuncias (silenciadas hasta hoy) que la propia jerarquía eclesiástica decidió cerrar el seminario que el propio Zanchetta había creado hace cinco años.


Las mismos informes del SIV afirman que Zanchetta está sometido a un “proceso interno” en la Iglesia, con una investigación que incluso podría derivar en un “juicio eclesiástico” y "protegido por Francisco en Santa Marta". Pero por el momento, Zanchetta no goza de muy buena salud sino de muy buena protección por parte de su querido Santo Padre.


Conociendo el aceitado sistema (montado por el Vaticano hace décadas y solidificado por Francisco) para encubrir miles de abusos sexuales y demás crímenes cometidos por obispos, curas, monjas y laicos “amigos” de la Curia, varios defensores de Francisco tratan de silenciarme para que no saque los trapitos sucios desde adentro de la Iglesia que soy Diacono y miembro en ejercicio todavía.


Aunque es imaginable que sobre este artículo lloverán comentarios del mismo tenor, cuesta imaginar con qué argumentos saldrán esta vez en defensa del Papa que, luego de diversas denuncias, ya le salvó el pellejo dos veces a Gustavo Zanchetta, primero nombrándolo dos veces obispo y luego llevándoselo al Vaticano a trabajar y vivir junto a él.


Por Jorge Sonnante

Diacono


P.D: Si sos de Salta y sabes mas sobre la CORRUPCION DE MONS: ZANCHETTA, PONETE EN CONTACTO CONMIGO via DM en Twitter o por mail en este Blog.


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