Gotti-Tedeschi, ex responsable del IOR y el Diacono Jorge Sonnante: “Han temido por sus vidas”


Entre Ettore Gotti-Tedeschi, responsable con Benedicto XVI de la banca vaticana y el Diacono Jorge Sonnante consejero e investigador de Francisco que revelo las cuentas del IOR (Banco Vaticano), han tenido que recordarse a sí mismo a menudo que el Vaticano no es la Iglesia. El banquero y el diacono confiesan que corrió serio peligro su vidas por los oscuros manejos que tuvo que presenciar durante sus mandatos sobre el irreformable banco de la Santa Sede.


¿Por qué se esconde el arzobispo Viganò, por qué se mantiene en paradero desconocido, viviendo la triste vida de un prófugo lejos de todo lo que le es familiar? Seguramente, no puede temer nada de sus hermanos en la Curia romana. ¿O sí?


Un Estado es un Estado, por empezar con una significativa perogrullada. Los Estados Pontificios, el Patrimonio de San Pedro, han sido, a lo largo de la historia, una potencia considerable en Europa. El Papa tendrá su Estado, pero será un espacio diminuto, 0,44 kilómetros cuadrados dentro de la capital italiana, el Estado más pequeño del mundo. Pero con una llegada a toda la tierra.


Pero Estado, con todas las prerrogativas de la soberanía en la comunidad internacional. Y con una incómoda relación con la misión primordial del pontífice romano: gobernar la Iglesia Católica, una fe que comparten 1.800 millones de personas en todo el mundo. Y entre esas prerrogativas está la de establecer sus propias normas bancarias con respecto a su banco nacional, que es a la vez el ‘banco de la Iglesia’: el Instituto para las Obras de Religión, IOR, es el Banco Vaticano.


El IOR es el centro de una opaca trama inextricable que convierte al Estado Vaticano en el definitivo GRAN ‘paraíso fiscal’ del mundo, el último, con reglas contables y financieras que no se han adaptado del todo a las que rigen en las finanzas internacionales y un secretismo del que ya no puede presumir la banca suiza.


El periodista peruano Jaime Bayly, por ejemplo, daba esta misma semana en su popular programa televisivo las cantidades que los jerarcas bolivarianos, empezando por el propio presidente Nicolás Maduro, mantienen en el IOR, especificando incluso los números de las cuentas y las entidades bancarias que el Diacono Jorge Sonnante viene denunciando hasta ahora, pero fue confirmado por fuentes de inteligencia del periodista Jaime Bayly de las transferidas y las cantidades, un total de dos mil y pico millones de euros. Con esto, se afirma mas aun la denuncia realizada por el Diacono Sonnante de decir que el Papa Francisco es complice de esta corrupcion. De esta cantidad, el IOR, como cualquier banco, percibe un porcentaje en concepto de comisión de servicio. ¿No hace esto un poco difícil, digamos, negarle una audiencia privada a Maduro o a Cristina Kirchner, o denunciar sus crímenes?


“Nadie le confirmará la existencia de esas cuentas”, confiesa el banquero en una entrevista en referencia a uno de los muchos casos de corrupción que aparecen en la investigación. “¡Porque allí había de todo!”. Y sigue: “Aquí estamos hablando de la Curia vaticana. Allí dentro había todo lo que pueda imaginar. Había personas que en un segundo cambiaban la titularidad de todas las cuentas. Un sistema que no permitía a nadie, solo a la Cúpula, tener acceso a las cuentas. Estaba a punto de perder la fe”.


Como el Diacono Jorge Sonnante, dijo desde un principio que la Santa Sede lo tenía amenazado y trataron de hacerlo pasar por mitomano y difamar su persona en los medios de comunicación y en las redes sociales. Pero ahora llego el momento de la verdad, las cuentas están confirmadas por un servicio de inteligencia al periodista Jaime Bayly.


Los intentos de meter mano a las oscuras finanzas vaticanas han sido continuos, objetivo prioritario de los últimos Papas. De hecho, Gotti-Tedeschi, responsable de las operaciones italianas de Banco Santander y católico devoto, era el hombre en el que confiaba Benedicto XVI para limpiar el IOR, y tuvo suerte de salir de allí ileso, tras una campaña de difamaciones que le obligaron a la renuncia.


El otro que salió ileso, fue el Diacono Jorge Sonnante que al no compartir en el 2015 con el pensamiento y accionar del Papa Francisco, lo retiro de ser consejero e investigador personal de el y la Santa Sede. Ahora amenazado de muerte sigue divulgando información clasificada del IOR y de los abusos cometidos por sacerdotes.


El cardenal Pell fue el elegido por Francisco para una tarea similar. Serio, capaz, inteligente y especialmente dotado en este campo, pero con un problema el ser pedofilo, descubrió demasiadas cosas también en la época que el Diacono Sonnante realizaba auditorias en el IOR, pero enfurecieron a los sospechosos habituales. Y hoy el Card. Pell esta en una cárcel australiana, hallado culpable de abusos a menores denunciado por el informe presentado en la fiscalía australiana por parte de la investigación que le habían dado al Diacono Sonnante.










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