Francisco saca sus colores más repugnantes


Francisco, izquierdista él, odia a occidente, pero sobre todo a Trump y a los nacionalistas, y hace recaer la culpa de unas guerras provocadas por una élite satanista que quiere implantar el comunismo en todo el orbe, y con la que se codea sin problemas cuando invita a actores y cantantes de Hollywood, a abortistas y eugenistas, a políticos y directivos de las tecnológicas y organismos internacionales, al Vaticano sobre toda su población, ajena a los tejemanejes de los poderosos, o al presidente de EEUU que está retirando sus tropas de muchos países.  Para ello nos acusa y juzga (aunque su frase preferida sea la de "quién soy yo para juzgar", que sólo aplica a los maricas descubiertos en plena faena), en una diatriba tan repugnante que merecería que lo lanzaran en cohete a su querida Pampa.  Pero claro, quien ha vendido a Cristo, entregándolo bajo las especies eucarísticas al sacrilegio más vil, bajo la excusa de una misericordia diabólica que se vuelve en contra de los pecadores, y los sumerge en el camino a la condenación eterna, no puede tener más horizontes que los de insistir en un buenismo vacuo que no convence sino a los de su propia ralea. Un hombre que, según los funcionarios chinos, ha decretado en los acuerdos secretos, que la iglesia comunista absorba a la Iglesia católica clandestina. A Francisco le sobra caradura y le faltan luces, y así no se puede, no digo ya gobernar a los más de mil católicos de la Iglesia de Jesucristo, sino ni siquiera manejar una partida del monopoli. Francisco debería saber quién dirige el mundo de las armas: los sionistas que siembran guerras civiles en todo el mundo y les vende armamento a ambos bandos, además de lograr objetivos económicos, prestar dinero a los gobiernos con intereses impagables para la reconstrucción después de la guerra, y lograr la disminución de la población. Sí, la guerra es un codiciada meta de los globalistas porque les consigue muchos beneficios. El Papa Francisco culpó a Europa y a los Estados Unidos por la muerte de niños en Siria, Yemen y Afganistán en un discurso este fin de semana, declarando que no habría guerras si los países occidentales ricos no fabricaran y vendieran armas. Hablando en el Vaticano a estudiantes y profesores del Instituto San Carlo de Milán, el Papa exclamó con voz de enojo que la razón por la que han ocurrido las guerras en Yemen, Siria y Afganistán es porque "los ricos Europa y Estados Unidos venden armas para matar niños y matar" gente."Curiosamente, la mención explícita del Papa de Europa y Estados Unidos no aparece en la transcripción oficial del Vaticano de la dirección del sábado, pero se puede escuchar en la grabación del evento. "Estoy seguro de que todos quieren la paz. ¿Y por qué hay tantas guerras? Por ejemplo, en Yemen, en Siria, en Afganistán. ¿Por qué? Si no tuvieran las armas, no harían la guerra. Entonces, ¿por qué hacen la guerra? Porque nosotros ... la Europa rica, Estados Unidos, vende armas para matar niños, para matar personas. ¡Nosotros somos los que hacemos la diferencia! ""Y tienes que decir estas cosas claramente, sin palabras suaves, sin miedo", continuó. "Y si los jóvenes no pueden hacer estas preguntas, para decir estas cosas, no son jóvenes, falta algo en su corazón que debería hacer hervir la sangre". "¿Lo entiendes? Nosotros somos los que hacemos la diferencia (somos los culpables). "Tanto con sistemas económicos injustos como con la construcción de armas para matar a otros", dijo."En la conciencia de una nación que fabrica armas y las vende es la muerte de cada niño, cada persona y la destrucción de las familias", dijo."Siempre tenemos que hacernos estas incómodas preguntas", concluyó Francisco. “Hay preguntas que nunca tendrán una respuesta, pero al hacer las preguntas creceremos y nos convertiremos en adultos con inquietud en nuestro corazón. Y luego sé consciente de que somos nosotros los que hacemos la diferencia ".

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