FRANCISCO ABSOLUTO REY. Los tejemanejes del nuevo “Padre nuestro” italiano

Actualizado: 10 de dic de 2018


La prohibición impuesta a los obispos de los Estados Unidos, el 12 de noviembre, de votar dos medidas que habían querido, muy severas, contra los abusos sexuales cometidos por miembros de la jerarquía, no es el único caso clamoroso reciente de interferencia del Papa Francisco en las decisiones de una conferencia episcopal.


De hecho, en los mismos días, Francisco también ha impuesto su voluntad a los obispos italianos reunidos en asamblea plenaria, ordenando que sustituyeran en el “Padre nuestro” de la misa la petición: “y no nos induzcas en tentación”, porque, según su juicio, es una traducción “no buena” del texto del Evangelio.


La asamblea era a puertas cerradas, y al final de los trabajos se ha comunicado solamente el resultado de la discusión, con la aprobación de la nueva fórmula: “y no nos abandones a la tentación”.


Cuando la cuestión se ha abierto a discusión en la asamblea, la tarde del miércoles 14 de noviembre, algunos obispos han intervenido en defensa de la versión tradicional, pidiendo que se mantuviese y, si acaso, que se explicara mejor a los fieles, en vez de cambiarla.


En efecto, las palabras “y no nos induzcas en tentación” –como las de la versión inglesa en uso en los Estados Unidos: “and lead us not into temptation”– son un calco preciso de la traducción latina aún en vigor en el campo litúrgico: “et ne nos inducas in tentationem”, a su vez ceñida al original griego: “kai me eisenénkes hemás eis peirasmón”.


Pero desde la mesa de la presidencia se han callado inmediatamente estas voces. A los obispos se les ha comunicado que el “non ci indurre” tenía que ser sustituido de todas las maneras, y que en lo único en que se consentía la discusión y la votación era la elección de la nueva traducción.


Esto porque “así se había decidido”. Y el pensamiento de todos, en el aula, se ha dirigido al Papa Francisco.


Como nueva formulación, la presidencia de la conferencia episcopal ha propuesto la que se encuentra en la versión italiana de la Biblia aprobada por la Santa Sede en 2008, y que después ha entrado en el leccionario litúrgico nacional: “y no nos abandones a la tentación”.


Pero se permitía proponer y votar nuevas fórmulas alternativas, con la condición de que cada una de ellas tuviera la aprobación de, al menos, 30 obispos.


El arzobispo de Chieti y Vasto, Bruno Forte, notoriamente cercano al Papa, ha recogido las firmas necesarias, y ha propuesto en alternativa esta otra traducción: “y haz que no caigamos en tentación”.


Para apoyar esta propuesta, Forte ha afirmado que era la preferida del cardenal Carlo Maria Martini, gran especialista de la Biblia, y, además, muy cercana a las versiones litúrgicas del “Padre nuestro” de otras lenguas neolatinas, aprobadas por las conferencias episcopales de lengua española: “Y no nos dejes caer en la tentación”, y francesa: “Et ne nous laisse pas entrer en tentation”.

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