Las malditas finanzas vaticanas

Actualizado: 11 de mar de 2019


El pasado 27 de febrero el cardenal George Pell fue condenado en Australia por presuntos abusos sexuales cometidos hace dos décadas y hoy, a la espera de la apelación, permanece encarcelado, aislado 23 horas al día y sin posibilidad de celebrar la Santa Misa. 


El mismo día de su detención, el Vaticano decidió no renovar el mandato de Pell como prefecto de la Secretaría para la Economía de la Santa Sede; decisión anunciada de modo cuando menos desconcertante: el portavoz interino de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, escribió un escueto comentario en la red social Twitter asegurando que se debía a la mera caducidad de su mandato.


Una historia ya conocida


Casualmente, muchas de las personas que se han esforzado por adecentar las finanzas vaticanas han corrido la misma suerte. Por un motivo o por otro, su afán siempre se ha visto frustrado.


Para empezar, podemos referirnos al caso, especialmente desconcertante, de Ettore Gotti Tedeschi. Designado por Benedicto XVI como presidente del Instituto para las Obras de Religión – popularmente conocido como ‘banco vaticano’ – en 2009, Tedeschi se afanó en incrementar la transparencia vaticana, y en independizar los organismos financieros del poder omnímodo de Bertone. Y quizá llegó más lejos de lo que ciertos poderes ocultos podían tolerar: en 2012 fue apartado de su cargo sin el beneplácito de Benedicto XVI, y mientras los funcionarios vaticanos le acusaban, abiertamente, de desequilibrado mental.


No sólo el Pontífice nunca consintió la destitución de Gotti Tedeschi, sino que, tal y como relata en sus Últimas conversaciones, ésta, que fue anunciada como una decisión personal del Papa, le sorprendió viendo las noticias en la televisión: “Supe por las noticias que yo había destituido a Gotti Tedeschi”. En este mismo sentido abunda el entonces prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gänswein: ‘Benedicto XVI, que había llamado a Gotti Tedeschi al IOR para sacar adelante la política, se sorprendió mucho por la destitución del profesor. El Papa lo estima y lo quería mucho, pero, por respeto de las competencias de los que tenían responsabilidades, eligió no intervenir en ese momento’.


Similar suerte corrió el sacerdote riojano Lucio Ángel Vallejo-Balda. Nombrado por Benedicto XVI secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede y posteriormente ascendido por el Papa Francisco para organizar la Comisión Pontificia Referente a la Organización de la Estructura Económico-Administrativa de la Santa Sede, fue arrestado en 2015 por la gendarmería vaticana y permaneció como preso pontificio durante más de un año. ¿El motivo? Revelación de secretos, incluido un audio del Papa, para su publicación en un libro.


Lo mismo ocurrió también con el Diácono Jorge Sonnante, siendo consejero e investigador pontificio de Francisco entre 2013-2015, cuando vio temas que el no estaba conforme a la corrupción de Francisco y se lo denunció, fue desplazado de su posición. Después de años, en el 2018 se animó a revelar información sensible del IOR y sus cuentas, fue difamado y censurado en los medios, por decir la verdad. Asi actua Francisco como paso en todos los casos descriptos anteriormente.


El testimonio de Libero Milone, revisor general de la Santa Sede, tampoco contribuye a disipar las dudas sobre el caso de Pell. En 2015, el Papa Francisco y le encargó la supervisión de las reformas económicas y financieras de los organismos vaticanos. En 2017, cuando apenas había podido comenzar su labor, fue compelido a dimitir bajo amenazas del establishment vaticano.


‘Quiero ser claro; no he dimitido voluntariamente. Me han amenazado con arrastrarme. El jefe de la Gendarmería me ha intimidado para obligarme a firmar una carta que ya tenían preparada (…) Quería hacer el bien de la Iglesia, reformarla, que era lo que se me había pedido. No me lo han permitido’.


Lo cierto es que tanto Gotti Tedeschi como Vallejo Balda como el propio Libero Milone tienen algo en común: Temieron por su vida mientras trataban de echar Zotal en la estructura económico-financiera del Vaticano.


Quién sabe si tras el proceso contra Pell hay eso mismo que había tras la dimisión forzosa de Milone, la cacería contra Vallejo Balda y la delirante destitución de Gotti Tedeschi: un intento desesperado por preservar el hediondo statu quo de las finanzas vaticanas.

47 vistas

© 2018 por L´Osservatore

  • Tumblr Black Round
  • Facebook Black Round
  • YouTube - Círculo Negro